Ya han transcurrido 14 años, el 2007, desde que los estadounidenses, Dan Pearson y su hijastro Brian Horsley, quienes trabajaban suministrando equipos mineros, y alimentos a unas compañías mineras en Perú, ubicada en los alrededores del cañón del Marañón Amazonas. Cuando por casualidad se encontraron con un extraño árbol en cuyo tronco crecían vainas del tamaño de una pelota de fútbol. Interesados por conocer este fruto, enviaron varias muestras al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) en busca de respuestas. Para sorpresa de todos, se confirmó que pertenecían al árbol “puro nacional”.

       Fue entre los siglos XVII y XVIII, que el “puro nacional” se cultivó ampliamente en Ecuador, donde sus apreciados granos ayudaron a impulsar el que fue el mayor suministro global de cacao. Pero después ocurrió un desastre, una enfermedad se extendió por los bosques de Ecuador, diezmando al muy delicado puro nacional.  Con el fin de detener el desastre, los agricultores mediante el cruce con otras variedades más resistentes, lograron detener la propagación del mal, pero los nuevos árboles cruzados ya no producían el cacao de alta calidad del “puro nacional”.

        Y cuando los expertos a inicios del siglo XX declararon al “puro nacional” extinto. El 2007 en el cañón del Marañón el “puro nacional” permaneció relativamente intacto; fue aquí donde floreció el árbol puro nacional, que produce algunas de las semillas de cacao más raras del mundo. Este ancestral árbol originario de la jungla del Amazonas ostenta la distinción de proporcionar la variedad de cacao más antigua e inusual. Tiene al menos 5.300 años de antigüedad.

       Los árboles del cacao son originarios de la selva amazónica que se extiende ampliamente por Perú, pero se cree que los incas, a diferencia de los mayas y aztecas —que fermentaron, tostaron y molieron su fruto para hacer una bebida amarga que usaban en rituales religiosos— no lo consumieron demasiado. Los misioneros españoles del siglo XVI consideraban repulsiva esa bebida, pero cuando se le añadió azúcar tras ser enviada a España, el chocolate se convirtió en un éxito mundial. Así fue como nació una industria global que durante los siguientes siglos estaría dominada por el chocolate producido con las semillas del puro nacional.

       Aunque la mayoría de las semillas de cacao suelen ser moradas, las de esta variedad son blancas. Tienen un sabor afrutado y floral, y no son amargas.

       Tras haber sobrevivido al aislamiento durante un siglo, los árboles del puro nacional del cañón del Marañón desarrollaron una mutación genética que les hizo producir un número significativamente mayor de vainas blancas que púrpuras que los árboles que habían sido cultivados en Ecuador siglos antes.

       El 2007 para sorpresa de todos, el redescubrimiento del “puro nacional” era un momento de la vida que nadie podía creer, porque se encontró de manera casual con aquel árbol de cacao que se daba por extinto, pero que hoy se disfruta en el mundo.

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Artículo “ El café de oro”, La revista X, Nov 2021

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